Bárbara

Hola, mi nombre es Bárbara llevo una colostomia Terminal por una fístula recto vaginal desde hace 7 años. Las heces me salían por la vagina, diverticulosis con dos formaciones quisticas, una del ellas pudo ser la causante de dicha fístula.

Mi testimonio, puede ayudar a otros, por eso os lo relato, mi nieta lo ha redactado en forma de cuento para que se comprenda mejor.

Desde el momento que me pusieron la ostomia, mi cuerpo cambio, me veía diferente, como si llevara una mochila a mi espalda con un gran peso y todo me suponía un gran esfuerzo, por una parte, estaba feliz porque no tenia la fístula, no estaba manchada continuamente, pero, por otro lado, no aceptaba mi nueva vida, la bolsita en mi barriga.

Así que cree un mundo para mí, que lo llamé "estomalandia", residía permanentemente allí, no quería asumir mi situación, a pesar, de que mi familia me decía que estaba equivocada. Me sentía segura en "estomalandia", pensaba que era la única de Cartagena que llevaba una bolsa, ni salía de casa, no quería que "me lo notasen", "ni vaciar la bolsa", nada de nada. Desconectada de lo que me rodeaba, "mi familia no me entendía", "no la llevaban ellos/as".

Por si fuera poco, me cree otro mundo, que lo llamé "sololandia", me faltaba mi marido desde hacia 12 años, me sentía sola, triste, con una bolsa que me acompañaba, no me la podía quitar de encima, día y noche a mi lado. ¿Por qué me habría dejado poner una bolsita?, pensaba continuamente.

Con el tiempo, me he dado que cuenta que con mi "estomalandia" y mi "sololandia", no podía seguir. Me encontraba en un mundo imaginario, de fantasía, como cuando mis nietos llevan a los niños a Disneylandia, no era real.

Animo a las personas que se encuentren con una bolsa de ostomia a hacer actividades, salir, viajar, ir al cine, pues si otros/as pueden, tu también puedes.

Lamentablemente me di cuenta tarde de los errores que cometí, a pesar de insistencia de mi familia.

Tengo 88 años y me muevo con un andador. No crearos mundos nuevos imaginarios, vivir el presente, es un regalo de vida, confiad en vosotros mismos, no pensad que lleváis una carga, mochila en vuestra espalda, los límites los ponéis vosotros.

Espero que os sirva, no cometáis mi mismo error.